Como había dicho antes, aunque seguro que no interesará a mucha gente, cuelgo las listas de lo que para mí ha sido lo mejor de este pasado 2009 en lo que a música se refiere:
Canciones nacionales ( o en español en general) 2009
1. Shakira - Loba
2. Papa Topo! - Oso Panda
3. La Casa Azul - Yo También
4. Little Toys - Frida y Diego lived at this house
5. Francisco Nixon - Erasmus Borrachas
6. Ed Wood Lovers - Limones y Planetas
7. Bebe - Me fui
8. Linda Mirada - San Valentín
9. Anntona - Y Además Bastante Fea
10. Fangoria y Saritissima - Absolutamente
11. La Bien Querida - 9.6
12. Vega - Mejor Mañana
13. Lidia Damunt - Echo a correr
Discos nacionales 2009
8. Lidia Damunt - En el Cementerio Peligroso
Sigo sin dudar que Lidia es auténtica y que es la gran trovadora del siglo XXI, pero comparado con ese disco del año pasado tan, tan bueno, este no consigue superarlo. Sigue teniendo joyas como "Echo a correr", pero quizás el elemento que veo que más ha fallado es la producción, que funcionaba la mar de bien con esa sencillez en el trabajo anterior y aquí suena recargada e innecesaria en temas como "En el fondo del mar".
7. Linda Mirada - China Es Otra Cultura
Pop petardo elevado a la enésima potencia, que como disco se me hace un poco pesado, pero que tiene canciones muy frescas.
6. Love of Lesbian - 1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna)
Sabiendo el apoyo que tienen, ya desde el título encuentro un poco grandilocuentes a Love of Lesbian con este nuevo disco. Aún así, es un buen disco, de los de escuchar entero. La historia de una relación amorosa contada de principio a fin, algo que evidentemente hicieron Los Planetas (aunque centrándose solamente en la ruptura y bastante mejor), pero que muestra la coherencia de un muy buen grupo que sigue siendo coherente en un escenario, con una elección de temas muy cuidada, buenas tablas sobre el escenario y un público fiel que se sabe sus canciones de pe a pa y ante el que se encuentra la banda muy a gusto.
5. Bebe - Y
Sorpresa en el mainstream, disco completo y de calidad de una chica que ha demostrado su valor al no emborracharse con el éxito. Si de su debut nos quedamos un poco hartos de la parte de mujer maltratada y pedíamos a gritos más canciones como el "Siempre me quedará", Bebe nos ha contentado, y mucho. Letras maduras y muy cuidadas, a veces rozando la autoparodia o convirtiéndose en descripciones biográficas profundas. Dejemos los complejos a un lado y disfrutemos de este gran disco.
4. Joan Miquel Oliver - Bombón Mallorquín
Esto no es más que un ejercicio, unas pruebas que hizo el hombre de los Mercis en los conciertos, el hombre que lleva la voz cantante, en todos los sentidos, de Antònia Font. Demostrando su maestría en la composición y en la manera de producir las canciones, jugando con midis y toqueteando su ordenador, haciendo letras sobre postres o sobre compañías aéreas de bajo coste, este crack deja una puerta abierta a un futuro disco muy prometedor, alejado de la parte de rock català obligada dentro de Antònia Font, esa que tiene el tinte de Sopa de Cabra, como tantos grupos catalanes. Una pena que el disco sea tan corto y que las últimas canciones sean únicamente versiones chorras de las primeras. Se lo podía haber currado un poquito más, pero como soy fans, pues me conformo.
3. Anntonna - En la cama con Anntona
Que un disco tenga una canción que parece compuesta por aquel fenómeno que se hizo famoso en youtube, Carlos, el de Contigo no, bicho, ya es algo que merece, como mínimo, repetir el éxito cosechado por Pagafantas en el cine. Ese vídeo de youtube ha marcado ya a toda una generación de hombres que siempre han sentido en sus carnes el rechazo de estar desesperado en una discoteca, irte "de rebajas" a por una fea y que encima te dé calabazas. Si encima incluye una canción que se llama "Todo el mundo tiene porno en casa", que no puede ser más clara en su título, ya si que suma puntos. En definitiva, un retrato de la juventud actual que supera, según mi punto de vista, las letras de Manos de Topo, que ya parecía que marcaban una generación. A este chico le ha venido muy bien desprenderse de la sosa de los Punsetes un rato.
2. Francisco Nixon - El perro es mío
Mecano abrieron la veda hablando de la Coca Cola en sus canciones, todavía nos extraña que haya series o películas en las que un teléfono móvil o el internet jueguen un papel importante en la trama. Es normal, por tanto, que al principio nos suene algo rara esa historia de amor entre Francisco y una bella trabajadora de Inditex. Sin embargo, esta historia tan cercana le puede pasar a cualquiera. Y también salir de fiesta hasta el amanecer con erasmus borrachas. O la oda a los brackets, que no puede dejar a nadie indiferente tampoco. O los "pa pa pa" que canta en "Los viajes de Simbad". En definitiva, un disco que parece sacado sin muchas ambiciones, que no me creó unas expectativas demasiado grandes antes de escucharlo, pero que, sin embargo, se ha convertido en la banda sonora de este año 2009 para mí. Para pasar un buen rato, para escuchar historias, para viajar...
1. La Bien Querida - Romancero(Ex aequo si pudiera ser posible con su maqueta, aunque no se puede porque es del 2007)
Ay, que difícil es describir el amor. A veces, con las frases más simples y las palabras más tontas es la única manera de conseguirlo. Parece que están de moda en toda mi lista los discos que hablan de la parte más cotidiana y tonta del amor, pero es que esa es la parte mejor. Lejos de dramatismos, empieza el disco con "Te estuve esperando toda la tarde, toda la noche. Tú no aparecías y yo no sabía que hacer (...) y justo antes de irte te pusiste a hablar de amor". Sigue la letra tonti pop de "Corpus Christi", con la frase que todos tenemos en la cabeza cuando echamos de menos a nuestra pareja, aunque parezca tan tonta: "Y yo, que hace casi cuatro días que no te veo, te echo de menos". Sigue soltando cosas como que se hubiera casado con la persona a la que le dedica la canción, pero parece que no lo hacen por vaguería (o porque no hace falta). El verdadero himno a la vaguería, junto al Crepus y con toque melancólico bluesero, con canciones de dos minutos que se quedan en suspiros, pero que te das cuenta de que son así perfectas y que no se pueden alargar más, con la canción que hubiera sido un punto clave en un disco de Los Punsetes, "El Zoo absoluto", que suena bastante mejor en la maqueta, pero bueno. Sí, la polémica de la maqueta o el disco... Me encantan los dos. Cada uno a su estilo. Me parece algo mágico lo que ha hecho David con esa producción mozárabe, pero es que la simpleza y el toque "guarro" del sonido de la maqueta ya era de por sí genial. En definitiva, un disco que tiene una última parte un poco más floja, pero que va creciendo también con las escuchas. Un conglomerado de la gente con más ideas del momento (David de Beef, Joe Crepúsculo, Anntona, el apadrinamiento de Los Planetas...) que se hace notar en los resultados.
Tengo que decir que el disco del año 2009 ha sido sin duda el de los catalanes Manel, un disco que en 2008 no dio tiempo a eclosionar pero que se ha dejado oir en los escenarios de toda España en este 2009. Tenemos un grupo que va a seguir mejorando, un grupo bañado de influencias internacionales (Beirut, Pulp) que hacen su propuesta muy sólida. Pasando las fronteras de Cataluña, el debut de Manel es el primer disco que muchos grupos a nivel nacional querrían hacer, con unas letras cotidianas y maduras que dejan huella en el que las escucha.
Canciones internacionales 2009
1. Röyksopp ft. Robyn - The Girl and the Robot
2. Yeah Yeah Yeahs - Zero
3. Artic Monkeys - Crying Lightning
4. Girls - Lust for Life
5. Gossip - Heavy Cross
6. Mando Diao - Dance with Somebody
7. Passion Pit - Sleepyhead
8. Editors - Papillon
9. Beyoncé - Halo
10. Jay Z ft. Alicia Keys - Empire State of Mind
11. Hurts - Wonderful Life
12. Animal Collective - Bluish
13. La Roux - In for the Kill
14. The Drums - Let's Go Surfing
15. Mika - Rain
16. Lady GaGa - Bad Romance
17. Lilly Allen - Fuck You
18. Pet Shop Boys - Love, etc.
19. Monsters of Folk - Dear God
20. Little Boots - Remedy
Discos internacionales 2009
14. The Horrors - Primary Colours
Oscuro, intrigante y directo. Un disco de otra época. Se nota la producción de
Geoff Barrow, sobretodo en ese último corte tan "The Rip 2". Un acierto que no se les vea bien en la portada, por cierto.
13. Arctic Monkeys - Humbug
Dejar atrás un estilo que hizo que llegaran a lo más alto. Empezar un disco con una canción que es una oda al pene. Sacar un single que tiene, cuanto menos, poco gancho comercial. Segundo single, baladón. Yo creo que la clave está en las líneas de bajo de todas las canciones, que claramente destacan.
12. Antony and the Johnsons - The Crying Light
Voz y carisma de Antony: 10 (como siempre). Canciones: tiene algunas de las mejores que ha hecho (Kiss My Name, Aeon, Her eyes...). Aún así, obviamente no ha habido grandes cambios con respecto a lo que ya ha hecho antes y al acabar el disco no se queda uno con una sensación de disco redondo, pero es un buen disco.
11. A Camp - Colonia
No puede haber una lista que se precie sin meter algo de pop sueco. La Persson, con su trayectoria, sabe hacer muy bien un disco de pop con su sencillez, su luminosidad, sus letras sobre amor, sus "ahhhs" en los coros y todo eso. Un disco bien hecho para pasar un buen rato.
10. Girls - Album
Viva la libertad de esta gente de San Francisco. Lust for life es desde ya el himno de los bisexuales. Y el vídeo de la canción, usando uno para cantar lo que tiene otro entre las piernas, impagable.
Laura me parece una copia de otra de los murcianos M-Clan, y eso me da un poco de rabia, aunque no creo que los murcianos escuchen precisamente este tipo de música.
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Por lo demás, un buen disco que peca quizás de demasiado ecléctico. Son perfectos para todos los públicos, además de agradables de escuchar y con ideas originales. Espero que definan un poquito más su sonido en lo que saquen proximamente.
9. The Pains of Being Pure at Heart - The Pains of Being Pure at Heart
Como el de The Horrors, también parece sacado del pasado y rescatado en este 2009. Ruido en envase pop, un nombre un tanto rimbombante y joyas colocadas en el disco de manera estratégica (2, 3 y 10). Suenan igual que todos aquellos que se miraban los pies, sí, pero es que de verdad esas canciones son geniales.
8. Passion Pit - Manners
Ya hubieran querido los MGMT sacar un disco tan completo como éste. Se supone que estos copian a los otros, pero es que eso es difícil de decir. Les falta algún tema de pegada tan potente como el Kids, eso ya queda claro, pero como disco está muy bien este Manners. Ritmos indios (Moth's Wing o Sleepyhead, canción que hubiera sido todo un exitazo si hubieran conseguido que colaborara M.I.A.), electrónica bien hecha que deja a la altura del betún al rey Salomón del momento (David Guetta) en The Reeling, o canciones más relajaditas pero que no sobran para nada en el conjunto del disco, como "To Kingdom Come".
7. Various Artists - Dark Was the Night
Imposible no meter un disco con inéditas de Dirty Projectors, Feist, Sufjan, The National, Yeasayer, Arcade Fire, Beirut, o Spoon, por mencionar algunos de todos los que caben en ese proyecto tan ambicioso. Mucho mejor que la BSO de New Moon de los vampiritos, dónde va a parar (aunque la otra tenga a Lykke Li y sea, por ende, mucho más cool). Es que tengo un mono no saciado de Arcade Fire, Beirut, The National, Spoon...
6. Julian Casablancas - Phrazes for the Young
Disco corto, simple, de un hombre que se pone a jugar con guitarritas y sintes y se quita la presión de sacar disco nuevo con uno de los grupos más importantes del panorama actual después de una temporadita de hibernación y, por tanto, se evita muchas críticas. "Ludlow St." valdría como canción para una reunión de alcohólicos anónimos "Everything seems to go wrong when I stop drinking...", "11th dimension" gusta a todo el mundo, "Out of the blue" es genial para abrir el disco y abrir bocas, "4 Chords..." entra con órgano de iglesia y acaba con guitarras eléctricas potentes sin morir en el intento. En general, un disco simple y cortito, son solamente 8 pistas, aunque todas ellas cercanas a los 5 minutos, pero muy disfrutable.
5. The XX - XX
La sensación del 2009, el hype que no ha aguantado (al completo) ni dos telediarios y ya andan algunos miembros separados. Con la pinta que tiene él de "bakalilla" y ella de "lesbi killa" y míralos. En un final de los dos miles en el que nos acercamos tanto a las atmósferas cargadas de marca Joy Division, el ruido mira-pies de Jesús y María Cadenas o los Valentines, se puede ver todo esto como un elemento social: ¿Será la crisis la que nos lleva a escuchar estas cosas angustiosas? En todo caso, este es un disco que sin duda alguna ha marcado un año. Con una dualidad Yin/Yan en las voces, una pareja que se pelea y se reconcilia en VCR, una pareja cansada con música que parece que no tengan ganas de estar ahí, que desprende cierta apatía social, pero sobre todo un estilo marcado y muy reconocible. ¿Miedo a que haya sonado la flauta, a la suerte del principiante, a que se quemen en dos días? Ya lo veremos.
4. Jack Peñate - Everything Is New
¿Para qué quedarse con sonidos africanos solamente como Vampire Weekend cuando puedes tomar un abanico de sonidos mundiales? Samba, afro, funky... Un disco en el que todas las canciones son posibles singles, en el que todas destacan. Si bien es verdad que las letras no son nada del otro mundo... Estamos en España, leñe. Bueno, que se las podía haber currado un poquito más, solamente hay que mirar ese "Be The One". La mencionada, junto con "Tonight's Today" o la que da título al disco "Everything Is New" bien nos valen para echarnos unos bailes. Unos coros sobresalientes en cada canción, estribillos en los que se entrecruzan distintas frases del coro o de la voz principal, subidones como el que te dan al escuchar "So Near"... En definitiva, un disco para pasártelo bien, un disco de verano que llevo escuchando todo el año, una explosión de colores y energía. Y lo pongo tan alto también porque hay que quitar un poco de monopolio norteamericano en la lista y meter algo inglés, que este año los ingleses no han tenido tanto que ofrecer como otros años.
3. Dirty Projectors - Bitte Orca
Abre bien los oídos y entrégate a una experiencia sensorial. Melodías que parecen algo complicadas a veces, con arreglos originales, pero que rezuman pop por los cuatro costados. Un disco redondo para escuchar de principio a fin, unas voces delicadas en unas canciones que tan pronto son una bomba de azucar como les da el bajón de la tristeza. Un disco de pop indie con claras influencias R&B, de música asiática o folk estadounidense. Cada canción es tan frágil que parece que se vaya a romper, pero van ellos y las retuercen, les sacan el jugo y les ponen violines, acústicas, eléctricas y todo lo que se les ocurre, junto con coros sacados de los negros de los campos de algodón o de voces angelicales. Si hasta la Beyoncé es fans.
2. Grizzly Bear - Veckatimest
Parece increíble que un grupo como Grizzley Bear, con los discos tan rarunos que ha sacado hasta ahora, tuviera algo guardado en la manga como este Veckatimest. ¡Que hasta suenan en los anuncios y tienen futuro sus politonos! Una pena que uno de los mejores discos del 2009 no esté en spotify (que soy premium, lo puedo decir con seguridad). Después de escucharlo sigues con la duda de si eso era depresivo o alegre. Seguimos con la veda africana abierta por los Vampire Weekend, que a este ritmo van a tener más influencia en los dosmiles que los Strokes. El piano de "Two Weeks" y sus coros, todo un clásico ya. Luego vienen el ambiente cerrado y agobiante de "All We Ask", el subidón en el minuto 3 de "Fine For Now" y la calma posterior y "Cheerleader", la preferida de muchos. Es ese juego de ambientes cerrados con luminosidad el que engancha tanto. "About Face", una de mis preferidas, que es más amable y facilona que el resto y está en un punto clave del disco (sería deprimente sin ella). "While you wait for the others", junto a las dos primeras, la estrella del disco y un éxito seguro en conciertos. Un disco que no he llegado todavía a comprender del todo después de decenas de escuchas, un disco que realmente te afecta en el carácter, un compañero que no se va a quedar en el 2009 y que, de seguro, seguiré escuchando en los años venideros.
1. Animal Collective - Merriweather Post Pavilion
No voy a decir nada sobre él que no se haya dicho ya en los ríos de tinta (sobre todo electrónica) que ya han corrido hablando de este disco. Un disco que, ahora sí, hace a los reyes del Freak Folk accesibles a todo el mundo. Todos estamos hartos de oir exageraciones sobre este disco, de que eso cause odio en muchos que no quieren ser igual que el resto de los mortales y que por tanto rechazan lo nuevo de Animal Collective. Pero, señores, ante la evidencia hay que quitarse el sombrero. Es un disco verdaderamente histórico. Yo podré decir que estuve allí.
Zange o Kneifzange (Tenazas, alicates)
gefroren Plastisch Fahrradschloss (congelado plástico candado de bici)
Acabo de encontrar tirado por la mesa de mi habitación un papelito con estas palabras. Después de un tiempo largo (otra vez) sin escribir en el blog, por unos u otros motivos, a veces hace falta una excusa como esta para ponerse. Con los trabajos de la universidad que tengo que entregar, que encima se hace cuesta arriba por estar aquí tan lejos de aquello, sin vivir la vida universitaria pero teniendo que chuparse la peor parte, la de los trabajos. Además, he andado liado con las listas del año: soy tan freaky que siempre hago al final del año las listas con los mejores discos y las mejores canciones que han salido en cada año. Luego si eso las copiaré por aquí.
Y, ¿qué pintaba ese papel con esas palabras tan raras? Pues eso fue lo que tuve que escribir cuando una buena mañana del mes pasado me desperté para ir a clase e iba a coger la bici, como siempre. Por entonces no había nieve, como ahora, que hace que no pueda coger la bici, solo helaba por las noches. Bien abrigadito, salí a la calle y me dispuse a coger mi bici. Cuando fui a abrir el candado con la llave, ésta se partió en dos y se quedó la mitad dentro. Tuve que pedir ayuda para salir de esa farragosa situación en el instituto, pero con mi amplio vocabulario de alemán... ¡difícil! Así que esas palabras que veis arriba son las que busqué con ahínco en el diccionario, para luego soltarlas atropelladas ante un bedel del instituto con cara de espanto. Por cierto, se me olvidó buscar la palabra bedel en el diccionario y por poco no doy con él. Si esto fuera una película, que a veces lo parece, en la siguiente escena veríais a Quique tapado hasta las cejas con la bufanda y el gorro y llevando durante un largo camino de 20 minutos la condenada cizalla para poder cortar el dichoso candado de la bici, para mofa de toda la población en edad escolar de Ibbenbüren. También se mofaron de mí cuando me vieron con la cizalla cortando la cadena. Más de uno seguro que pensó en actividades con tufillo delictivo cuando me vieron de esa guisa.
Los de Kreis Steinfurt, que son los coordinadores que nos TENDRÍAN QUE pagar, bueno, últimamente lo hacen, y que se tendrían que preocupar por nosotros (eso no lo hacen) nos dieron una gran noticia: un grupo de música de Hamburgo venía a dar un concierto a Ibbenbüren y, como no tenían donde alojarse, se quedaban en casa. No, no nos estaban preguntando nuestra opinión sobre el hecho de que unos extraños se quedaran en casa una noche. Nos informaban de que eso iba a suceder. Después de un concierto de este "talentoso" grupo, que parecían los Pignoise alemanes, un concierto poco acogido por un público que, desafortunadamente para ellos, ya pasaba los 15 años y por tanto tenía otro tipo de gusto musical, vinieron para casa cargaditos de alcohol. Nosotros queríamos también hacer una fiestecilla en casa y pasarlo bien, así que no fue un problema en principio. Después vino su comportamiento, sus risas cada vez que abríamos la boca y hablábamos mal alemán, sus descalificaciones contra la música mierda que poníamos (claro, no era de la suya...) y el mal rollo. Este mal rollo crecía cuando se iban terminando ellos más y más botellas, hasta el punto de que, sobre todo uno de ellos, iba ya como una cuba. Mis compañeras se fueron a dormir, dejándome con el marrón allí. Porque, claro, ¿cómo te puedes ir a dormir y dejar en casa sueltos a semejantes personajes con semejante panorama? El que iba más borracho ya había vomitado varias veces, esparciendo su gran calidad como persona y como artista por la casa. Me costó dormir porque por la noche no podía dejar de pensar en mi casita, y en todas las tazas y vasos que ya llevaban rotos. Por la mañana y ya que las chicas no se atrevían, según se levantaron los grandes héroes del rock germano les dí una fregona y un cubo y les puse a limpiar. Se lo dije en un inglés muy contundente, porque en alemán no hubiera sido capaz, pero funcionó, vaya que si funcionó.
Y después llegaron la nieve y las temperaturas inferiores a -13º. Y después volví a casa por navidad, como en los anuncios de turrones. Mi madre contenta por verme bien alimentado (lo que quiere decir que la dieta la necesito ya mismo) y la familia bien informada por leer mi blog (aunque mi prima Noe no quería hablar conmigo porque prefiere leerme).
De vuelta he tenido que explicar varias veces el mecanismo de las uvas en Nochevieja. Me sentía poseído por el espíritu de Ramón García. Vamos, que por poco me pongo la capa y todo. Seguimos también con la dinámica un poco absurda de las clases de español. Aquí cada maestrillo no tiene su librillo, pues les imponen las lecturas obligatorias y los temas que hay que tratar. Así, el último año que estudian español estos chicos tienen un monográfico sobre México, han tenido que leer también un libro, cuyo original es en inglés y trata sobre una familia de inmigrantes latinos en los Estados Unidos. Lo peor es que los chicos se están leyendo la traducción al español hecha por una traductora que tiene un sospechoso apellido ruso que echa tufillo a traductora no nativa. Ahora leen un libro de relatos cortos que versa sobre crímenes morbosos, escrito por un tan Juan Madrid, escritor al que quiero yo regalar unos cuantos manuales de estilo y algún libro de gramática española para que aprenda a escribir y deje de cometer esos leísmos. En las últimas clases me han pedido que les haga un mini-glosario sobre armas y maneras de matar, que les ofrezca sinónimos de violación o palabras relativas al acoso sexual, me han preguntado si hay muchos vagabundos que se maten entre ellos en España y también he tenido que hacer una descripción de lo que es para mí el macho español típico.
Anoche fui otra vez al concierto de jazz en Osnabrück con mis amigos. Hoy, para conmemorar el nuevo año, me han invitado a que vaya con los chicos de clase a cenar (¡a las 7 de la tarde!) a un restaurante mexicano.
Así es la vida voluntaria de un español voluntario en la Alemania Voluntaria. Un beso voluntario.
Señoras y señores: definitivamente tengo la pech. Sí, tengo la negra. Tengo una mala suerte del copón. En los últimos días he hecho que mi odio por el colectivo de taxistas aumente aún más, que alguna gente me odie a mí, que mi cabeza y me garganta se quejen de un gran dolor (que yo mismo e hecho que fuera en aumento), que los niños del instituto me tengan miedo... Ah, y he declarado la guerra a Polonia. Pero también tengo buenas noticias desde la última vez que escribí. Como en el chiste, te doy a elegir, querido lector de este, mi humilde blog, si prefieres empezar por las noticias buenas o las malas. Yo empiezo a escribir las buenas y luego que cada cual haga su elección.
La semana pasada, en clase de español, el tema era si la vida era mejor en una ciudad pequeña como Ibbenbüren, o incluso en un pueblo, o en una gran ciudad. Me sorprendió mucho los argumentos que iba dando la profesora a favor de la vida en los pueblos y que los alumnos asimilaban, con aceptación en sus caras, y lo poco bueno que se dijo sobre vivir en una ciudad como Dios manda, no esto, que por no ser ni es pueblo y se queda en una "ciudad mantequilla", esto es, extendida a lo largo de este bosque insondable e infinito. Aquí la gente solamente sale al McDonalds o a los centros comerciales. Hay un lago precioso al que he ido con mi bici del que parece ser que poca gente disfruta. Es verdad, ¿he dicho mi bici? Sí, conseguí una bici. Mi tutora aquí en el instituto puso un cartelito en la sala de profesores y un amable profesor se ofreció a darme la suya durante todo el año porque estaba criando malvas. Y realmente las estaba criando, o por lo menos telarañas del no uso, pero es una señora bici (que no una bici para señoras).
Otro evento importante fue que una chica viniera a nuestra casa: Iris, que había hecho el voluntariado europeo en Letonia o algún país del este, y lleva trabajando como coordinadora de voluntarios aquí en Alemania un tiempo también. Nos contó anécdotas sobre Alemania muy interesantes. En los pueblos (dijo también que en ciudades pequeñas como esta... pues eso, en los pueblos), tienen una costumbre que es colgar calcetines en una cuerda alrededor de la casa en la que vive un soltero en su 25 cumpleaños. Por eso tenemos el patio con varios calcetines desparejados y viejos colgando; debe de ser alguno del año pasado. A las chicas, por lo visto, les ponen cajas de tabaco vacías. También se sorprendió de lo limpia que teníamos la casa. Por ejemplo mencionó que siempre había habido 2 jerseys muy pequeños colgados en la pared que pertenecieron a un español que vivió aquí hace unos añ os y que puso ese día una lavadora por primera vez en su vida: así se quedaron los jerseys. De ese comentario se derivó lo que vino después, la catástrofe. Soltó varias losas pesadas que han cambiado el rumbo de la casa. Nos dijo que otros años había muchas más fiestas en esta casa. Que somos voluntarios y que no tenemos necesidad de ir a trabajar a la hora exacta si algún día hacemos una fiesta o algo así. Y Kamilla, una de las polacas de casa se lo tomó al pie de la letra. Vaya que si le afectó. Desde la semana pasada solamente piensa en hacer fiestas y ha llegado casi a perder el respeto por los demás. Así precisamente ocurrió anoche. Fuimos a un bar en la cercana ciudad de Osnabrück y estuvo bien. A mí me dolía mucho la cabeza y aguanté allí estoicamente, pensando que al llegar a casa podría tomarme una aspirina o algo así y descansar. Pero no fue exactamente así. Al llegar, ella y el resto de amigos de nuestro grupo, que por cierto, no viven en mi casa, se pusieron la música a todo volumen y se montaron una super fiesta. Después de dejar claro que no me encontraba bien y que hoy me tenía que levantar antes de las siete, me fui a la cama. Pero la cosa no acabó ahí, por supuesto. La fiesta fue creciendo. Llegaron momentos en los que empezaron todos a dar golpes, a gritar, rompieron cosas y hasta corearon mi nombre. Juro que los tapones que me puse anoche en los oídos no sirvieron para nada. Esta mañana, como es natural, no pude ir a la primera hora al instituto, pero sí a la segunda. A las 8 de la mañana más o menos me levanté y me di una ducha. Después me puse el desayuno con la música a todo volumen, me puse a cantar con todo el aire que era capaz de sacar de mis pulmones, a bailar flamenco dando taconazos y a todo lo que se me podía ocurrir. Salió la otra polaca, que no era la que había organizado la fiesta, pero su culpa tenía porque la noche anterior llegó y se unió a ella y me pidió que bajara la música. En ese momento estaba tan loco que no atendía a razones, porque la otra, que era la que coreaba mi nombre y la que más culpa tenía, no salía de su habitación. Debía de tener una resaca de la ostia, pero me dio rabia que no saliera. El numerito final también fue bueno: como la cocina estaba hecha una verdadera mierda, ya que había hasta trozos de limones por los suelos que habían sido utilizado la noche anterior para los chupitos de tequila, me comí un plátano y tiré media cáscara al suelo y la otra media la dejé encima de la mesa. He declarado definitivamente la guerra a Polonia. He convertido la casa en una ciudad sin ley más propia del oeste. Pero, en el fondo, tengo este regusto de haber hecho algo bien. Nunca me ha gustado tomarme la venganza por mi cuenta, no soy un gran fan de la Vendetta, pero lo que he hecho esta mañana no ha estado nada mal. Es como cuando te tiras un pedo en la cama y levantas las sábanas, orgulloso de tu hazaña: puede que esté mal, pero te quedas muy a gusto y orgulloso después de hacerlo. Y además, se lo merecían. A veces hay que imponer un poco de respeto. Prácticamente ha sido lo que he hecho esta mañana aquí en la sala de ordenadores: estaba trabajando en una traducción y uno de los niños apretó el interruptor con el que se apagan todos los ordenadores y perdí todo lo que llevaba hecho. Con lo de la fiesta de anoche y la garganta que tenía ya entrenada y predispuesta para gritar, me puse a dar gritos al niño que había dado al botón, pero era tarde porque había salido ya corriendo.
Debe de ser que tengo un mal karma. Otra razón no puedo encontrar. Porque lo que me pasó anteayer también fue digno de ser contado. Empecé entonces, lunes, las clases de alemán para extranjeros en la escuela de idiomas de Münster. Münster es una ciudad grande, cuando digo grande no me refiero a grande como Madrid, pero grande, en el sentido de que puedes ver a gente por la calle y hay luz a partir de las 4 y media. El problema es que está lejos, tan lejos como tener que coger un autobús que sale cada hora (eso a diario, los fines de semana es aún peor), y estar una hora y algo metido en ese autobús. Al principio no había pensado en eso y pensaba que sería una buena manera de escapar de este pueblucho el ir a las clases allí, pero ahora, perder de lunes a jueves unas dos horas y media al día en un abutobús, y encima tener que esperar luego allí porque, evidentemente, un bus que sale cada hora no te deja controlar muy bien los márgenes de horarios, no es lo mejor que se puede pedir.
El lunes, como digo, fue mi primer día. Allí estaba yo en Münster, en la estación. Yo ya he estado varias veces en Münster, y pensaba que la calle en la que está el centro en el que doy las clases sería fácil de encontrar. Llegué con media hora de margen para encontrar el sitio. Pregunté a la gente, pero nadie sabía dónde estaba la maldita calle. Pregunté en la parada de buses, y nadie sabía que bus tenía que coger. Estaba lloviendo como nunca había visto llover en mi vida. Llevaba un paragüas que de poco me estaba sirviendo, porque el viento hacía que me calara enterito de agua y que el paragüas no dejara de ponerse del revés y del derecho, a merced del viento. Ante tal desesperación, y sabiendo que llevaba una hora andando y la clase hacía ya tiempo que staba marchando sin mí, decidí coger un taxi: me daba igual pagar con tal de no seguir sufriendo ante el inclemente clima. El taxista, un tanto viejo, me entendió mal. Una mala pronunciación de alemán cuesta dinero, y si no que me lo digan a mí. Debí haber estado más atento en clase el día que vimos la diferencia entre el sonido W y el B, porque el taxi me llevó hasta un pueblo que está al lado de Münster que se llama Wohlbeg en vez de a la calle Bohlweg. Menos mal que en un momento del viaje reaccioné y me di cuenta de que no podía estar tan lejos e intente explicar la equivocación al taxista, que hizo entonces una pirula suicida que casi nos cuesta la vida para volver sobre sus pasos, o sobre sus ruedas. La cosa no se puso mucho mejor cuando llego a clase más que tarde, muy mojado y sin libro y veo el panorama que hay: una media de edad de unos 40 años (es tan baja gracias a mí y a un joven búlgaro de mi edad que llevaba la gorra patrás), todos ellos inmigrantes que llevan ya tiempo viviendo en Alemania pero que no son precisamente universitarios. La indignación de la letona cincuentona (rima y todo) cuando intenté corregir una palabra que había escrito mal o las ganas del tartamudo albano de ser él siempre el que tenía que leer los textos del libro, a pesar de que la profesora no parara de decir después de cada párrafo "el siguiente, por favor" no ayudan mucho. Y encima todos me miran por encima del hombro porque aún no tengo el libro para clase y ayer lo encargué por la mañana y me dijeron que estaría para hoy, pero he ido y habían traído otro porque no me supe expresar bien en este idioma que no es el mío.
Así son las cosas y así se las hemos contado.
Escuchando: los gritos de los niños de la sala de ordenadores que encima están viendo videos agresivos y no sé si debería decirles que no lo hagan o no, y si decido hacerlo, a ver cómo para que se me entienda y no se rían de mí, porque este no es mi idioma, y es duro que los niños de 12 años lo entiendan y se pongan en tu lugar en vez de reirse de ti.
Aquí estoy otra vez escribiendo. Es muy díficil mantener un blog porque hace falta bastante tiempo para actualizar. Lo peor de todo es empezar a escribir. Una vez que se empieza ya sale todo rodado.
No voy a mentir y decir que en todo este tiempo no he escrito porque he estado muy ocupado; ese es obviamente uno de los motivos, pero no el único. Junto con la vaguería, motivo a todas luces apelable en estos casos, hay que añadir la presión por poner cosas realmente importantes en el blog y no cualquier tontería. Estuve, por este motivo, bastantes días sin escribir nada, porque no pasaba nada.
Esto de estar en un pueblo perdido de Alemania tiene, por otro lado, sus momentos negativos también. Existe eso que llaman la "depresión" del SVE, que nos afecta a todos en cierta manera. Y es que, esto de estar tan descolocado en otra parte del mundo que no es la tuya y con problemas y situaciones nuevas que se encuentran al acecho a diario no es moco de pavo.
De esa "depresión" nos hablaron, y mucho, durante el seminario al que fuimos. Nos llevaron a un pueblo aún más pequeño que este en el que vivo para hacer un seminario que duró 10 días. Fue una experiencia más que positiva. Pude conocer a muchos otros voluntarios europeos que estaban en Alemania y, lo que es más importante, conocer lo que estaban haciendo en sus respectivos proyectos. Porque, ¿qué hay en esta vida que deseemos más que comparar con el vecino? Una megalomanía que no alcanza solamente a los hombres a pesar del mito de si el tamaño importa o no. Una costumbre que no entiende de sexos, de edades ni de culturas; allí todo quisqui estaba como loco por saber cómo nos iba la vida a los demás, sacando punta al lápiz para comprobar si a alguien le pagaban más, si alguien trabajaba menos horas o si alguien tenías derecho a más horas de curso gratis de alemán. Y, sin comerlo ni beberlo, allí me encuentro yo con un gran póster que había dibujado yo mismo explicando a la gente durante unos 15 minutos como era mi vida, mi casa, mi trabajo... en alemán. Sí, habéis leído bien, en alemán. Hace nada de tiempo corrían gotas de sudor por mi frente cuando tenía que hablar 3 minutos en esta enrevesada lengua en un examen oral de alemán y aquí estoy yo ahora, discutiendo sobre cosas importantes sin despeinarme. Vale, que seguro que se me olvida poner el verbo al final y le he hecho una operación de cambio de sexo a mil palabras, sin contar los fallos de las declinaciones, pero... ¡Se me entendía! Esta es la mayoría del SVE. Bueno, eso y estar con un montón de chicos y chicas más o menos de mi edad en una especie de casa rural durante diez días jugando a juegos que nos devolvían a nuestra más tierna infancia y pasándolo bien durante todo el tiempo. También incluía una visita de un fin de semana a Berlín, que fue de las cosas que más disfruté. Con el dinero de mamá Europa, pudimos disfrutar a cuerpo de rey de ese fin de semana en Berlín, porque nos hicieron una visita guiada por ciertas zonas de la ciudad y nos llevaron a varios museos.
Y después de eso, tocaba volver de nuevo a la cruda realidad: ya no más Berlín, no más sentir el calor de tanta gente en una misma ciudad, sentir la explosión cultural en la que se ha convertido esta gran ciudad en los últimos años( y es que, como ya sabe todo el mundo, Berlín está muy de moda). No, ahora toca volver a la vida del pueblucho al que ni siquiera tengo el derecho de llamar pueblucho, porque es una ciudad con 50.000 habitantes, que se deben de esconder para que yo no los vea.
Menos mal que aquí también hay cosas que merecen la pena. Mis compañeras de piso y los otros voluntarios de la zona merecen la pena, cada uno a su manera. En el instituto estoy ahora mejor que nunca: me han pedido que me encargue de dar yo solito unas clases de preparación para un examen oficial de español del Instituto Cervantes. Son seis chicas solamente las que se van a presentar y encima tienes horarios muy incompatibles, por lo que es muy sencillo preparar las clases para dos o tres de ellas cada vez. Creo que ya me he aprendido los nombres, porque el otro día tuve un ligero problemilla con ello. Y para mejorar todo ello, en las clases ahora están tratando el tema de la juventud en España; ahí me veis a mí explicando los motivos por los que los jóvenes no salen del nido hasta los 30 (es muy gracioso cómo todos los alumnos se referían al "hotel mamá", que así es como se lo había explicado la profesora) o dando información de primera mano sobre el botellón. Sí, hay momentos impagables.
Después de tanto tiempo sin escribir seguro que se me han quedado mil cosas en el tintero, como que me puse bastante malo estando en el seminario y tenía una otitis horrible, así que tuve que ir al médico con la temperatura bajo cero y en bici, porque no había otra, y encima los monitores se enfadaron conmigo porque no sabía volver solo a esa "casa rural".
Eschuchando: Illinois de Sufjan Stevens, decididamente uno de los 5 mejores discos de lo que llevamos de siglo y el arma definitiva contra la pesadez de ánimo que provoca este tiempo lluvioso y frío.
Hace ya muchos días que no escribo. Quería haberlo hecho, pero ahora sabréis por qué no he podido.
El lunes fue un día horroroso. Tenía el examen de alemán en Lengerich, a pesar de que iba de mala gana porque me habían hablado mal de esa escuela de idiomas. La húngara me ha contado que está llena de inmigrantes turcos y albanos que hacen que el ritmo y el ambiente de las clases no sea el más adecuado. Me levanté pronto por la mañana para poder llegar al examen. El tiempo tampoco acompañaba: llovía y hacía bastante frío. Después de unos 40 minutos en un autobús que iba todo el camino limitado a 50 por hora y que daba unas vueltas increíbles, para pasar por cada rincón de los pueblecicos (mi destino, Lengerich, estaba a tan sólo 15 kilómetros y el bus tardaba más de 40), llegué allí. En el camino, zonas y zonas rurales casi deshabitadas que me daban unas ganas tremendas de volver a Madrid o a Barcelona. Una vez allí, pregunté al primer hombre con paraguas que vi y me indicó cómo llegar a la escuela. Yo llegué allí y apenas pude decir (siempre lo pienso antes de decirlo, para no meter la pata) “cita” y entregué el papel que me había dado mi tutora en el que ponía el nombre de la mujer que me iba a hacer el examen. Lo malo de cuando te preparas unas cuantas palabras para hablar es cuando te contestan. Ahí se te cae el mundo a los pies. Resultó que la mujer estaba enferma. Repetí varias veces la palabra “enferma” en forma de pregunta para evitar errores léxicos que devinieran en errores logísticos posteriores: no, no me había equivocado, la mujer estaba enferma. Y allí estaba yo, esta vez en la puerta del edificio, bajo la lluvia, en un pueblo perdido de Alemania. Sólo podía pensar en la falta que me hacía internet en ocasiones en las que parece que estoy en África (sé que soy un exagerado, pero no puedo evitar ser un burgués cosmopolita).
Después volví a la que había comenzado a ser mi segunda casa aquí, el turco con internet y teléfonos. La factura del turco ya es comparable a los gastos en comida, con eso de llamarme a casa y estar allí horas mirando el facebook como medicamento contra la morriña.
El martes volví al instituto después del fin de semana y el lunes sin haber ido. Volví a ayudar en las clases de español. Esta vez la temática era “Los niños de la calle”, que da pie para hablar en clase de temas de delincuencia y pobreza callejera en Latinoamérica y hacer comentarios de textos de bastante nivel, trabajando sobre canciones latinoamericanas que tratan el tema. Esto en el grupo que lleva un año estudiando español. Y con 16 o 17 años. Prefiero no compararlo con lo que hacemos en alemán en la universidad porque me entra depresión. Un detalle muy gracioso es que los alemanes no aplauden en clase: esto, si se piensa, hace demasiado ruido y puede ser molesto para las aulas de al lado. Y ahí estaba yo, atónito, viendo cómo después de la intervención de una chica empezaron todos a dar golpes con los nudillos en la mesa.
El miércoles ha sido uno de los mejores días que recuerdo. Creo que va a ponerse por delante de mi primera comunión en el ranking de eventos emotivos. Después de mi primer día desarrollando mi tarea verdadera en el instituto: ser el sheriff en la sala de ordenadores que los más pequeños utilizan en los recreos. Tuve un pequeño problema en secretaría por culpa, otra vez, de la barrera del idioma. ¿Por qué será tan difícil la palabra celofán? De hecho, la podrían poner en el programa de Password. Intentar explicar en alemán cuando te faltan las palabras que quieres algo para poner un papel en (sobre, encima, dentro... bienvenido al maravilloso mundo de las preposiciones) la puerta es de los peores tragos que he pasado nunca. No, no quiero un papel. No, bolis ya tengo. Por fin lo conseguí y colgué en la sala de ordenadores las reglas que me había dado la profesora. Sí, porque ese es mi territorio, yo soy el sheriff y ahí se siguen mis normas. Hay que tener cuidado para que no me toreen desde el principio los monstruítos. Uno me preguntó si podía instalar el Firefox en su ordenador, porque no tenía y en el de al lado sí. Yo le dije que no podía (me habían dejado claro que nadie podía instalar nada). Mejor, eso le quería decir. Pensé la frase en inglés (“You can't”) y la intenté decir en alemán (“Du kannst”), con lo que causé un galimatías, ya que eso significa “sí que puedes” en alemán; lo siguiente, un niño mirándome como si estuviera loco mientras él instalaba el programa y yo le gritaba “¡Puedes, puedes!” Cuando iba llegando la hora en la que se acaba el recreo me empecé a poner nervioso. No sabía cómo decirle a los chicos que se tenían que ir, así que me levanté, me acerqué a uno y le dije, indicándole mi muñeca (sin reloj): “Raus! Raus!” Eso en mi pueblo viene siendo que te venga un loco extranjero haciendo aspavientos y gritando “¡Fuera! ¡Fuera!”
Pero lo más importante: ¿por qué fue el miércoles uno de los mejores días de mi vida? Otra coordinadora llegó a casa cuando yo estaba haciendo la comida con Monika al volver del instituto y nos trajo las tarjetas que nos van a permitir viajar gratis todo el año por todas las ciudades y pueblos de la zona. ¡Puedo incluso ir a Holanda gratis! Cuando se iba a ir se me ocurrió preguntarle por internet. Todo fue tan fácil como que sacara la llave y abriera la famosa habitación insondable que podría haber salido en la serie de Perdidos. Sí, ya está. Y lo enchufó. Ya está, repito. El detalle de que tendrá que venir un técnico porque el wifi no funciona es lo de menos. Lo de que haya un cable colgando desde la habitación en el piso de abajo, pasando por las escaleras, hasta mi habitación arriba no importa. ¡Tengo internet y mi espíritu burgués cosmopolita ya se siente más saciado!
Otro hitos de esta semana han sido llegar 5 minutos tarde a la sala de ordenadores ayer jueves y que ningún niño viniera por ese motivo (estos alemanes con los horarios...), ponerles a las 2 polacas el vídeo de 2girls1cup (no apto para ningún público, ni siquiera los mayores de 18, para quien no lo conozca) y grabar sus reacciones. A lo mejor las cuelgo en youtube, estaría bien. También he aprendido varios chistes sobre polacos en alemán que le cuento a mi compañera de piso para chincharla. Hoy, en la sala de ordenadores también, 2 niños estaban discutiendo porque los dos querían ponerse en el ordenador más rápido (todos son bastantes lentos porque son antiguos) y tomé la decisión salomónica de echarlo a cara o cruz. Así aprendí cómo se dice cara o cruz en alemán y los chicos quedaron contentos.
Hoy ha venido la otra chica polaca, Camil, Camille o algo así. Es muy simpática y también habla genial alemán. De momento mi casa es 2/3 polaca. Me he enterado de que luego vendrán dos chicas más y las dos de Turquía. Va a ser gracioso por las mañanas el tema de tener un único baño y compartirlo con 4 chicas. Me parece que no volveré a ver el baño. Tendré que comprarme un urinal. Y así acaba ésta, la que ha sido mi primera semana como voluntario europeo en Ibbenbüren.
Quería terminar mandando un beso muy fuerte a mi tía Paz, que se que me lee. Me acuerdo mucho de tí y espero que todo salga bien.
Escuchando: icatfm, una radio catalana, por internet. Me trae buenos recuerdos y la música es muy agradable. ¡Qué casualidad, suena una canción alemana en esta radio! Haus am See de Peter Fox. http://www.icatfm.cat/
El viernes fui por la mañana al instituto a la hora que había quedado con mi tutora. Fui a la sala de profesores y me la encontré allí. A su lado estaba una de las profesoras de español, que me dijo que tenía 2 clases en unos minutos y si quería irme con ella. La tutora parecía encantada de librarse de mí, jeje. Antes de las clases me dio un papel en el que pone la dirección del pueblo al que tengo que ir para mis clases de alemán. Tengo que ir el lunes a las 10 y coger un autobús; después me devolverán el dinero del bus si guardo los tickets.
Las clases de español me sorprendieron: el primer grupo llevaba tan solo cuatro semanas aprendiendo español y ya les estaba la profesora hablando en español y todo. Todavía andaban aprendiendo los números y la familia, pero se veía mucho interés y un buen progreso. De ese progreso me di cuenta una hora después, cuando fui a la clase del grupo que llevaba ya un año con las clases. Tenían un nivel fantástico. Estaban hablando de los niños pobres de Latino América a través de unas canciones que les habían puesto en clase. Comentaban un montón de detalles y se mostraban muy participativos. Cuando uno corrigió a otro porque se le había olvidado la tilde diacrítica en la palabra “sólo” me quedé muy impresionado. Una chica quería decir “comportamiento” y no paraba de decir “compartimiento”. La profesora le explicó su error y escribió “compartimiento” en la pizarra. Le dije que se había equivocado porque no lleva esa i, pero después me di cuenta de que no debo hacer eso a la profesora en una clase porque estoy haciendo que pierda credibilidad y sobre todo autoridad. Lección aprendida. Lo único malo es que los chicos no saben muy bien por qué estoy allí y son un poco reacios a que les ayude con sus ejercicios. Creo que se piensan que les estoy controlando y comentaré sus fallos con la profesora. Me tendré que ganar su confianza de alguna manera, porque parece que básicamente será eso a lo que me dedique en estos lares, además de a cuidar de que los niños se comporten en la sala de ordenadores.
Después, al llegar a casa, me encontré con mi nueva compañera de piso. La polaca, que no es un polaco, se llama Monika. Estaba con otra amiga polaca que también está aquí de voluntariado, pero vive en una residencia de aquí cerca. Apenas las saludé y ya se estaban marchando, fueron cinco minutos de presentación.
Más tarde, después de haber comido, caí rendido en la siesta. Me despertó el timbre de casa. Eran tres chicas alemanas con una cartulina en la que ponía (en alemán, claro) “Bienvenidos a Alemania”. Estuve hablando un rato con ellas y me dijeron que durante todo el año pasado habían estado viniendo a esta casa porque eran amigas de los voluntarios. Me confirman lo de que las fiestas aquí eran tremendas y tenemos la tarea impuesta de mejorarlas este año. Me volvieron a decir que en casa hay internet. Supongo que el router debe de estar en esa habitación misteriosa cerrada con candado. Luego decidí hacer algo distinto e intenté ir a Münster. Ya tenía calculada la hora a la que pasaba el autobús y todo cuando vi que el precio eran... ¡9 euros! Obviamente, me quedé en casa. Por la noche volví a hablar con Monika, esta vez mucho más amable y con una conversación que si que duró algo más.
Ayer sábado salí con Monika y su compatriota Emilia por la mañana. Les enseñé el camino al supermercado y volví a comprar cosas para mí. Conocí a una ex voluntaria de Budapest que había terminado su año hace poco pero se sigue quedando aquí. Ahora paga algo más de 100 euros por su habitación en la residencia y está buscando trabajo por la zona. Volvimos a casa Monika, su amiga y yo y estuvimos cocinando. Ha quedado patente que cocino muy bien (para ellas) y estaban impresionadas, aunque no es para tanto. A las 7 de la tarde quedamos todos, incluyendo a la chica de Budapest y otro chico de la misma ciudad, pero que estaba viviendo en un pueblucho que hay aquí cerca. Y nos quejamos nosotros.
Fuimos al Rewe (el supermercado) a comprar unas birras y de allí fuimos al Aasee, el lago. Una vez allí, vimos que había una fiesta montada en un lado del lago, con casetas que vendían comida y bebida y hasta un concierto. Nos sentamos por allí y estuvimos charlando un buen rato. La húngara no debe de tolerar bien el alcohol, porque se tiró todo el viaje de vuelta como una loca. Fuimos a los columpios que había por la zona, incluso había una tirolina, y estuvimos jugando un rato allí como niños. Como habíamos salido tan pronto, eran como las 12 y Monika y yo ya estábamos muy cansados, así que nos fuimos para casa, a pesar de las protestas de la húngara.
Hoy domingo me he levantado y he salido a correr un rato a pesar de la lluvia. Ahora estoy escribiendo el diario y después me pondré a estudiar algo de gramática alemana, para que mañana vaya mejor preparado en la prueba de nivel que me hagan.
Escuchando música variada, ahora mismo suenan los Kaiser Chiefs.
Reeditado: Hubo problemas cuando lo subí la otra vez y ahora ya está mejor. Para no perder los comentarios que me habíais escrito, los copio aquí.
Las hungaras estan locas xD. Ya te contare tambien de un dia que salimos con 2 hungaros (chico y chica).
No corrijas a la profesora, pobrecilla!
Me gusta lo de las fiestas, eso promete!! ;)
Aii, Enrique! Vaya aventurilla! Ánimo y sigue escribiendo para que sepamos de ti! Y no te desanimes, que los comienzos siempre son duros ;)
Muaa!
Escrito por Ana Milán 15/09/2009 20:01
Mi querido amigo Quique:
Estoy encantada con tu diario. Los detalles hacen que me transporte alli, contigo, y te echo menos de menos. Además, es como una especie de serie, tengo mucho interés por saber qué pasa después. ¿Qué pasa! ¿Qué pasa! Me produce ternura. Te hubiese abrazado el primer día, cuando estabas solo en tu habitación; además, me ha recordado a cuando llegué a Poitiers. Mi habitación en la buhardilla, con una mesa y una silla antiguas, viendo las torres del ayuntamiento desde el suelo enmoquetado, la mesita baja, la lluvia...
qué hermoso es vivir :)
Por cierto, ¡hay ofertas de ryanair por 1€! Estoy pensando en hacerte una visita para el puente de la Constitución. ¿A qué aeropuerto volaste? ¿Dusseldorf (Weeze) está bien de distancia? Ah, mi mejor amiga de Francia, Cécile, está este año de erasmus en Münster. ¡Es obligatorio que me pase por alli! Y no una, sino un par de veces :)
Pd. Podrías pasarme tu dirección, para escribirte, y si tienes teléfono en casa (¡nosotros ya tenemos, e internet!), para llamarte con Skype. Muá
Esta mañana he ido por fin al instituto en el que voy a estar todo el año. Creía que llegaba tarde, porque he tenido un grave problema doméstico al abrir el envase de Nesquik que incluso ha afectado a mi portátil; esperemos que no tenga consecuencias posteriores además de la de estar sacando granúsculos marrones de entre las teclas durante horas y limpiar la pantalla cada vez que cierro y abro el portátil. Cuando por fin he llegado, he intentado memorizar el nombre de la mujer por la que tenía que preguntar, mi tutora, porque no era nada fácil. Sólo tenía en mente dos palabras: el nombre de la mujer y “Freiwilliger”, que es voluntario en alemán. Las mujeres de secretaría no sabían muy bien a lo que me refería; menos mal que salió de la puerta de al lado la subdirectora, que andaba algo mejor enterada. Después de hablar un rato con ella, en inglés mejor durante la primera semana al menos, me aconsejó ella, apareció mi tutora. Ambas mujeres parecen muy amables, y me estuvieron preguntando por mis gustos y mi vida para ver en qué tipo de actividades podría colaborar en el instituto. Básicamente, la tarea para la que está pensado que venga es para vigilar a los monstruítos que el año pasado destrozaron la sala de ordenadores que hay en la planta de abajo, para que los más pequeños del instituto puedan ver su correo y pasar algún rato entre clase y clase. Además, puedo ayudar en las clases de español u otras si me pongo de acuerdo con los profesores. Y a eso fuimos después, a conocer a los profesores. Fuimos a la sala de profesores en la hora de descanso y allí estaban todos. Los saludos fueron cordiales pero no efusivos. Una de las tres profesoras de español intentó entablar una conversación en el idioma de Cervantes conmigo, pero se podría decir que la mujer no lo dominaba exactamente (pasar 2 veranos en Mallorca no te hace hablarlo...). El resto de profesores no parecían muy motivados en hablar en inglés conmigo y, en un momento tenso, mi tutora se intentó librar de mí para tomarse un café dejándome en la mesa de profesores jóvenes, la mayoría de prácticas en el instituto. Todos se fueron ausentando poco a poco, después de estar un rato mirándome como con miedo. El único que me hablaba un poco era un chico que estaba haciendo prácticas mandado por la universidad de Münster. Me preguntó que si yo había elegido la ciudad de Ibbenbüren, porque es enana y horrible y le costaba creerlo. Luego estuvo indagando sobre si me pagaban por hacer lo que iba a hacer. No era un chico demasiado agradable pero al menos se dignó a hablar conmigo.
Después la tutora me preguntó que si necesitaba que ella me acompañara al ayuntamiento para censarme y al banco para abrir una cuenta o si podía apañármelas solo. El tema era que me habían prometido desde la organización que esta mujer me ayudaría en estos trámites, así que le dije que sí que la necesitaba. No dejé de sentirme en toda la mañana como una carga, cuando precisamente estoy aquí para ayudar. La cuenta del banco me la abrirán la semana que viene, cuando decidan hacerme un contrato especial, ya que no soy estudiante, pero casi, no estoy en paro pero tampoco es que cobre un dineral, etc. A las 11 y media ya habíamos acabado todos los trámites. Mi tutora no me puede ayudar con lo de conseguir móvil porque dice que no tiene ni idea y que alguien más joven me podría ayudar mejor. Sí, estaba pensando en los jóvenes del instituto que me hicieron el vacío cuando me endosaron de mala manera en su mesa. En momentos de soledad y tristeza, parece que el capitalismo tiene una única solución: sí, consumir. Hubiera cogido mi bici para dar una vuelta, me hubiera conectado en casa a internet o hubiera estado un rato de charla con los amigos, pero es que carezco de todo eso. Así que fui al supermercado en el que había estado ayer. Entré buscando sal y salí con eso, pero también cerveza, vino (español, rebajado), aceite de oliva (italiano, rebajado), ketchup y otros manjares estudiantiles. La vuelta a casa desde allí fue genial, con las manos moradas y mojado por la lluvia.
Al llegar a casa, mientras estaba cocinando, llamaron a la puerta. Una chica que trabajaba para Kreis Steinfurt, la sede digamos de la junta provincial en la que estoy, venía a llevarse “cosas” (¡eran sacos de basura que había en la única habitación que estaba cerrada con llave!). Cual episodio de perdidos, pude ver que dentro había un ordenador y una televisión. Genial poder ver eso cuando lo más divertido que hay en esta casa sin internet ni televisión es leer los paquetes de los productos que acabo de comprar en el super. Intenté hasta invitar a la chica a comer, la hubiera forzado a quedarse porque cualquier compañía es bienvenida en estos momentos, pero no lo veía educado (lo de forzarla, digo. Quizás eso los alemanes lo tienen mal visto). La chica me preguntó que si quería algo mientras la ayudaba a meter las bolsas de basura en su coche (ya digo, un misterio lo de las bolsas que ni en la isla de perdidos). Después de me ofreció tímidamente a invitarme a tomar algo con sus amigos el fin de semana. Sé que era la típica invitación de cortesía sin ganas ninguna, pero en mi estado... Le dije que sí y estaba a punto de irse. Menos mal que estuve rápido y le pedí que me diera algo para contactar con ella. Tengo su e-mail, aunque ahora no sé si es tan buena idea lo de apuntarme donde no me llaman...
Después de llenarme el buche, me eché una buena siesta. Pero de las siestas españolas, de las de parar el despertador y quedarse otra hora más. Después estuve poniéndome al día por internet un rato (2 horas) en el ciber, con el dueño turco, que amenizaba el rato cantando. A partir de las 7 el mundo acaba. Muere. No hay nadie por las calles porque todo cierra a esa hora. Esa fue la hora en la que entré al ciber, y a las 9 que cerraba ya si que no había nadie. Decidí tomar algo en la pizzeria de debajo de mi casa. Resulta que ellos, mis vecinos marroquíes, me han informado más sobre quién vendrá, con quien voy a convivir, que los de la organización. Me han dado una charla agradable, con descuento incluído para la pizza. Yo a su vez les he informado de las posibilidades de abrir un kebab en España: estaban muy interesados en el negocio. Después me habían dicho que si me aburría sólo en casa y llegamos al hecho de que no tenía internet pero sí portátil. Uno de ellos se ofreció a venir a casa porque aseguraba que sí que había wifi. Esto ha sido hace un rato. No había wifi. Puede que el secreto esté en esa habitación insondable custodiada por una cerradura mágica. Como en la isla de perdidos, espero tener algún sueño revelador que me desvele cómo leches conseguir internet en esta casa, que será lo único que me pueda ayudar. Y mañana viene el compañero polaco. Le espero como agua de mayo. No me gusta estar en la situación de haber estado en la casa antes que nadie. Entre otras cosas porque se supone que me tenía que haber enterado de muchas cosas y parece que no sé nada aún. También porque ya he tenido el papel de hermano mayor y no me apetece mucho repetirlo (por esa metáfora de llegar al mundo antes, o llegar a Ibbenbüren antes, que es casi lo mismo).
Notas mentales:
> necesito bici e internet
· > pedir lo que sea a la tutora y a los del instituto: aunque no les guste, encargarse
de mí es parte de su trabajo
> hablar más con los de la pizzería
> intentar hacer buenas migas cuanto antes con el polaco
> enterarme de cuándo llegan los otros
> averiguar más sobre la habitación insondable
Escuchando “Rolled Gold”, el grandes éxitos de los Rolling Stones. Wild Horses en repetición en la tercera vez ahora mismo: me encanta.
Ayer, martes 8 de septiembre, fue el día en que mi vida cambió. O puede que el día en que empezó a cambiar.
Después de un fin de semana en un pueblo de Málaga en el que nos hicieron la formación a la salida, me encontraba mucho más seguro de que quería hacer esto. Para lo que sirvió esa estancia en Málaga fue para darme cuenta de que no era el único que estaba haciendo esto del voluntariado, que había más gente igual de loca que yo. Y no solamente eso, si no que esta gente se iba a países en los que se hablan lenguas que no conocen y se van a pueblos realmente alejados de la mano de Dios. ¡Y yo que me quejaba de Ibbenbüren, con sus 50.000 habitantes!
Y bien... ¿Qué es todo eso del voluntariado europeo? SVE
Como decía antes, ayer mi vida dio un vuelco interesante. Salí de casa sobre las 2 del mediodía con mi madre gritándome porque iba a llegar tarde. Al llegar al aeropuerto, tuve que esperar porque todavía no habían abierto la fila de facturación. Escala en el aeropuerto de Palma de Mallorca... ¡Y vaya escala! Tuve que estar esperando más de 3 horas en aquel lugar paradójico: parecía que ya había llegado a mi destino, a Alemania.
El vuelo llegaba a mi destino de verdad a la vergonzosa hora que representa la medianoche, sumándole media hora más por retrasos logísticos de las maletas. Se suponía que iba a haber una persona esperándome con un gran cartel con mi nombre para llevarme a la casa en la que voy a vivir. Al no haber nadie, esperaba al menos ver un cartel con el nombre del instituto, con la palabra VOLUNTARIO, ya estaba repasando en mi mente como se decía... Pero nada, no había ningún cartelito. Después de estar un rato esperando, un hombre se acerco a mí con un tímido “¿Engrique?” Sí, ¡ese soy yo! ¡Ya no dormiré en el suelo de este aeropuerto! Tras las conversaciones de alto grado cultural que intentamos mantener con mi super nivel de alemán (me niego en redondo a hablar inglés mientras pueda, que el año de hablar inglés ya pasó), me avisó de que llegamos a otra zona oscura (en todo el camino desde el aeropuerto apenas vi farolas) que era Ibbenbüren.
Lo mejor vino entonces. Me enseñó la casa y me dejó escoger la habitación: iba a estar solo de momento hasta que llegaran el resto de voluntarios (este viernes, un polaco).Tenemos un cuarto de baño para todos (puedo otear problemas en la distancia) y una cocina que está muy bien. No hay un salón entre los espacios comunes, aunque hay una terraza saliendo por la cocina que tiene una casita acristalada. El hombre me dijo que por allí han pasado muchas fiestas; es de lo mejor de la casa. He escogido una habitación del piso de arriba que hace boardilla. Porque es grande. Porque tengo un colchón debajo del mío para invitados. Porque tengo una mesa de escritorio con silla. Porque tengo mi pequeño saloncito con un tresillo, dos sofás pequeños y 2 mesas más. Porque desde la cama, acostado, puedo ver las estrellas por la noche.
Hoy he tenido todo el día libre. Después de la ducha y el desayuno, que me lo había dejado Marcin, el que me vino a recoger, en una cestita, salí a ver el lugar en el que voy a estar viviendo todo el año. Según salgo de mi casa tengo la estación de trenes y autobuses enfrente, por lo que no me puedo quejar. Allí hay un local turco multiusos, que tiene internet, llamadas al extranjero baratas (más o menos) y algo de comida basurilla. Viene bien para comunicarse y esas cosas. Después he ido a visitar el pueblo (es ciudad, pero prefiero llamarlo pueblo). Todo el mundo tiene bici. Todo el mundo. Ver al padre con su niña de 3 años montada en el sidecar de su bici o ver a la abuela de 80 es algo normal aquí. Hay muchos comercios, todos muy grandes (como mi casa) y está todo rodeado de bosque. Es muy, muy agradable. Yo vivo al lado de un instituto enorme que (eso puedo sacar con mis conocimientos de alemán) parece que está especializado en formación profesional.
Y básicamente ese ha sido mi día. He visto los horarios de los autobuses, he localizado el ayuntamiento y otros puntos de interés y he ido marcando mentalmente las tiendas. Lo más importante es que me he dado cuenta de que necesito una bici. Mañana tengo que ir al instituto, no al que está al lado de mi casa, a uno que me queda a unos 10 minutos andando, y allí me darán más instrucciones, explicaciones...
Escuchando dos discos:
Faded Paper Pictures – Dynamo (2008)
CatPeople – What's the time MR Wolf? (2008)