Después de lo bueno...

Voy a dedicar el tiempo que cualquier otra persona dedicaría un día como hoy a buscar información y noticias sobre el mundial, que ya está aquí, a escribir en el blog.

 

¿Pero qué estoy haciendo aquí? Esa ha sido una pregunta que me he hecho repetidas veces desde que llegué, pero que ahora vuelve a cobrar sentido. Acabo de volver de un viaje en el que me recorrí en tres días los Países Bajos y Bélgica. Compré un ticket interrail para Benelux, con el que pude viajar tres días por Holanda, Bélgica y Luxemburgo por el módico precio de 70 euros, tomando todos los trenes que me vinieran en gana. En Amsterdam, ciudad que no había podido disfrutar mucho la última vez porque hacía un tiempo horroroso y además estaba allí solo unas horas para tomar un avión, disfruté como un enano. Solamente el hecho de ver una ciudad cosmopolita y llena de gente ya te alegra el ánimo. Mucha, mucha gente. La verdad es que lo necesitaba. Aunque la ciudad es un auténtico caos, alquilé una bici y disfruté de la ciudad como hay que disfrutarla. Y el tiempo, madre mía qué tiempo: estuve los tres días de viaje en camiseta corta, con un sol que me llenaba de energía y un ambiente muy distinto en las ciudades, con la gente disfrutando del buen tiempo.
En Bruselas, al día siguiente, quedé con François, mi amigo belga que había estado estudiando conmigo en la universidad de Madrid. Bruselas, como capital de Europa que es, es una ciudad maravillosa, con una cultura que se asemeja bastante a la nuestra: bares, gente bebiendo en terrazitas, tapas y hasta botellones. Además de eso, tiene una oferta cultural muy interesante; ahora en esta época está plagado todo de conciertos y festivales. En esto se contrapone bastante a Amsterdam: yo que vivo bastante cerca de Holanda y tras muchas demostraciones, entre ellas la propuesta de Eurovisión de su país este año, me queda la impresión de que en Holanda son muy, muy cutres. Aún así, Amsterdam sería una ciudad genial para vivir, cómo no.
El caos ferroviario del día siguiente fue apabullante: decidimos visitar varias ciudades por lo de tener el ticket y al final teníamos como una hora para ver dos ciudades belgas más, Amberes y Lieja, con lo que poco se pudo hacer. Espero poder volver a verlas antes de que Bélgica se separe en dos países, que parece inminente. Sin embargo, pude disfrutar de la bella ciudad de Maastricht, que tiene un nosequé-queseyo que la hace especial.
Y después de muchas largas horas de tren estuve de vuelta en la genial Ibbenbüren. Con un plantel de caras largas en casa porque la gente está aburrida y no saben ya qué hacer y eso les (o nos, me incluyo) agria el caracter a todos y con poco dinero en el bolsillo después del viaje. Para mejorar las cosas, lleva lloviendo a ratos desde que volví, me sigo aburriendo en el instituto porque no me dan mucho trabajo y, como ya he dicho, el mal rollo en casa es generalizado. Yo antes tenía una vida. ¡Quiero que me devuelvan mi vida!


Un beso muy fuerte para mi prima Noe, que se casa mañana. Espero que salga bien la actuación de nuestro Nino Bravo particular, que se lo está tomando muy en serio. ¡Ah, y quiero ver fotos de la boda pronto!

Comentarios

Hola Quique, que tal todo?Por lo que leo bien, pero fuera de tu pueblo. ¿Qué tal con FranÇois?, ya ha aprendido a decir mayoría, jeje, bueno bromas a parte ¿cómo le va todo? espero que bien. Bueno Quique a ver si vienes prontito a vernos que se te echa de menos. Un besito "algo pequeñito", es broma, un besazo muy gordo.


¿En camiseta corta? ¿luciendo ombligo?
jajajjajajaja.Bueno,que me alegro de que te lo pasaras bien,a mí también me gustó Bruselas...y los gofres......ñam,ñam!!!
Por cierto...François el de la cartera de Nochevieja???
Un besooooo


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